domingo, 15 de septiembre de 2013

Las cosas que Guido Girardi no quiere que usted sepa

Los antecedentes para presumir que su conducta en el cargo sería impropia eran conocidos por todos. Bien lo sabía el servicio de correspondencia de la Cámara de Diputados cuando debió enviar cartas que promovían su candidatura para la presidencia del PPD.

 Que haría primar en él aquellos valores republicanos fundamentales como la sobriedad, el decoro en el ejercicio del cargo, la ponderación y la prudencia..Lamentablemente me equivoqué. Girardi no ha estado a la altura de su cargo. El Senado, el símbolo más prístino de la democracia, fue tomado en forma violenta por 60 manifestantes -entre alumnos y apoderados- que ingresaron exigiendo que ‘se le devuelva el poder al pueblo’. Se le cuestionó el que no llamara a Carabineros e incluso se mencionó que podía estar coludido con los manifestantes.


Leer más en el post: Girardi y las facturas falsas El paso de Guido Girardi por el Servicio de Salud Metropolitano, Sesma, fue el trampolín que permitió que en el año 1994 fuera elegido diputado, comenzando una vida llena de hechos que marcan a fuego su accionar.En 2009, proclamó en la televisión el contagio de millones de chilenos y la muerte de otros 100 mil, etc. Y, justo ahora, en plena crisis de ideas y de acciones de la Concertación, se decide nombrar en uno de los cargos políticos más importantes al gran iluminado de los calcetines rojos, Guido Girardi Lavín.


Básicamente, por un acuerdo cupular, tan característico en estos tiempos de democracia y consensos, entre partidos de su coalición. Pura imposición, pero ¿por qué millones de chilenos tendríamos que validar un acuerdo tomado entre cuatro paredes?, La primera cualidad por la cual un político debe luchar es la honestidad, es decir, la ausencia de contradicciones y discrepancias entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace. Y no solo se debe ser honesto sino que parecerlo. La razón es el instrumento que caracteriza al ser humano, pero requiere ser utilizada con rigurosidad sin olvidar los principios vitales.


Por ejemplo, no debe estar al servicio de los intereses personales ni de los aduladores y lobbystas. No es bueno para la política que los que participan en ella oculten sus convicciones o que se declaren “independientes”, sin afiliación. Así, si conocemos el carácter de un ser humano, podremos prever cómo se va a comportar bajo ciertas circunstancias. Los sujetos honorables se comportan correctamente en cada situación puntual aunque eso les signifique problemas y dificultades. Al comportarse un individuo así, podría ser llamada una persona honrada, es decir que posee honor.

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